Ibergass Technologies

Aplicación del nitrógeno para el envasado de productos alimentarios

El sector de la alimentación se enfrenta a un reto tan importante como trascendental, que consiste en conservar los alimentos de forma eficiente y segura para prolongar su vida útil, al mismo tiempo que respeta el medio ambiente. 

Entre los métodos de conservación que existen actualmente destaca el nitrógeno, una sustancia higiénica que sustituye la concentración natural de los gases del aire que deterioran los alimentos de diferentes maneras (oxidación, enzimas o microorganismos).  

¿Por qué se utiliza el nitrógeno para envasado de alimentos?

El nitrógeno se utiliza para garantizar el buen estado de los alimentos, generando una respuesta positiva por parte de los consumidores, que compran los productos de una marca concreta en la que confían. 

La industria alimentaria debe apostar por una higiene adecuada en la conservación de los alimentos y hacer lo posible para conservar su sabor y sus propiedades nutricionales. Asimismo ha de encontrar el método que resulte más beneficioso para el medio ambiente y utilizar elementos naturales para no perjudicar la salud de los consumidores. 

Este método natural consiste en reemplazar el aire del entorno por nitrógeno para garantizar la durabilidad del producto. El resultado se traduce en alimentos que se conservan en óptimas condiciones, alargando su fecha de caducidad sin necesidad de emplear aditivos químicos ni conservantes. 

Beneficios de utilizar nitrógeno para el envasado

Estas son las principales ventajas que encontramos en el uso de nitrógeno en el envasado:

  • Tiempo de conservación superior. Todo depende del producto, pero su durabilidad puede aumentar en torno a un 50 y 500%. 
  • Minimizar las pérdidas de producto. Contar con un tiempo superior de conservación permitirá que los establecimientos puedan gestionar sus pedidos y devoluciones de una forma más eficaz. 
  • Calidad. Los alimentos se deteriorarán más lentamente en el tiempo, desde que se producen hasta que llegan a la tienda y son guardados por el consumidor. 
  • Aumentar las posibilidades de distribución. Al prolongar el tiempo de conservación, es posible patentar nuevas formas de distribución, accediendo a un mercado global. 
  • Reducción del empleo de conservantes artificiales. Los consumidores cada vez son más exigentes y demandan productos saludables. El comerciante que prescinde de aditivos puede diferenciarse de la competencia al vender alimentos frescos y naturales. 
  • Optimización de los almacenes. Se trata de envases cerrados herméticamente que no transmiten olores entre ellos, de ahí que puedan almacenarse indistintamente y apilarse higiénicamente sin que existan problemas de goteo. 
  • Mejora en la presentación del producto. Este tipo de envasado proporciona una imagen fresca y natural que genera confianza. 
  • Aumento de las ventas por la alta calidad y la conservación nutricional de los alimentos envasados. 

Sistema de atmósfera protectora

El sistema de atmósfera protectora o EAP consiste en envasar los alimentos en un entorno modificado, libre de los gases presentes en la atmósfera, con el objetivo de alargar su vida útil, entre otras ventajas. 

Cuando se produce la recolección de frutas y verduras, o un animal es sacrificado, las bacterias comienzan a actuar para alimentarse de las grasas, proteínas, carbohidratos y nutrientes presentes. Con el tiempo, el proceso microbiano junto con la acción de las enzimas producen deterioros en los alimentos, dando lugar a la degradación de su textura y a la pérdida de su color y sabor. 

Para evitarlo, los alimentos se envasarán utilizando la combinación de varios gases o de uno solo en función de sus propiedades físicas y químicas. En el caso del nitrógeno, este gas inerte es utilizado para desplazar el aire que se encuentra en el interior de los envases, especialmente el oxígeno, evitando con ello la oxidación y el desarrollo de bacterias. Al evaporarse tan lentamente, también puede utilizarse como gas de relleno o equilibrio para evitar que el envase colapse ante el uso de concentraciones elevadas de CO2.

En el caso de los frutos secos y snacks, las empresas utilizan el 100% de nitrógeno en el método de atmósfera protectora para impedir el proceso de rancidez oxidativa.  

Tipos de alimentos que se envasan

Estos son algunos de los principales alimentos que son envasados a través de este procedimiento natural: 

  • Frutas y verduras. Tras la cosecha, estos alimentos continúan «respirando», proceso que consume oxígeno y produce vapor de agua y dióxido de carbono. Reducir el nivel de respiración de estos productos a través del envasado es clave parar mantenerlos frescos.  
  • Alimentos preparados. Cada vez son más las empresas que envasan comidas preparadas en bandejas, a menudo con diferentes compartimentos para contener distintos alimentos o acompañamientos. Pues bien, el envasado en atmósfera modificada permite prolongar su período de caducidad. 
  • Carne fresca. La carne fresca como el cerdo, la aves de corral o la ternera suponen un auténtico desafío. Sea como sea, este sistema aumentará su período de caducidad, al mismo tiempo que reduce su tasa de descomposición, conservando su apariencia atractiva durante más tiempo. 
  • Productos de panadería. Esta tecnología es utilizada frecuentemente en el caso de estos comestibles. Dado que estos productos contienen un nivel bajo de agua, los microbios que causan su descomposición son los mohos. Puesto que estos microorganismos necesitan oxígeno para desarrollarse, lo que hay que hacer es excluirlo del envase para prolongar la vida útil de estos alimentos.  
  • Quesos. En la fabricación del queso actúan microorganismos, pero no todos los microbios son buenos. Además, los quesos con mayor humedad pueden verse dañados por las bacterias, mientras que las grasas de otros quesos pueden sufrir la oxidación propia del oxígeno del aire y volverse rancios. 
  • Embutidos. La carne del chorizo, el salami o el jamón puede perder su color al almacenarse al aire libre. Además, la carne procesada puede descomponerse por la acción de los microbios. Para evitarlo, se utiliza una composición de nitrógeno y dióxido de carbono en las proporciones más adecuadas.  
  • Pescado y mariscos. Pescados hay muchos y cada uno ellos posee características diferentes, de ahí que constituyan un gran reto. Con las condiciones de refrigeración adecuadas y la atmósfera protectora correcta, el plazo de caducidad de estos alimentos puede multiplicarse por dos o incluso por tres.  

Si necesitas más información, contacta con nosotros y uno de nuestros expertos resolverá tus dudas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *