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Usos del nitrógeno en el sector de la metalurgia

Como sucede en otros campos, el nitrógeno tiene muchas aplicaciones diferentes en el sector de la metalurgia. Por un lado, mejora los procesos de producción a la hora de encajar piezas metálicas, evitar la oxidación o conceder a los metales mayor calidad y flexibilidad y, por el otro, minimiza los riesgos de explosión. 

Nuestros generadores de nitrógeno proveen a las empresas de soluciones de calidad para garantizar un fluido constante, incluso a partir de cantidades reducidas. 

Mejora de los procesos de combustión y calentamiento 

El nitrógeno, como gas inerte, ofrece importantes beneficios en la producción de hierro. De hecho, se utiliza en el proceso de desulfuración para inyectar elementos desulfurantes en hierro fundido y eliminar el azufre del hierro, algo provechoso en la producción de hierro esferoidal (fundición dúctil). 

También se emplea en el procesamiento de metales y en la combustión de llamas de alta temperatura (3000 y 3500 K) que son esenciales en los procesos de corte y soldadura en la industria del metal.  

Con objeto de endurecer los metales, suele utilizarse un método dotado de un tratamiento térmico y un proceso de enfriamiento. La idea es utilizar una atmósfera de protección basada en nitrógeno para evitar la descarburación y oxidación de cantos durante el calentamiento.

Los gases en los altos hornos pueden crear burbujas en los metales, que al endurecerse terminan formando espacios huecos. Esto puede acarrear la presentación de fatigas prematuras o fragilización por hidrógeno (tipo de corrosión en la que el hidrógeno se deposita en la estructura del metal), algo que hay que evitar. La forma de hacerlo es introduciendo nitrógeno en el horno para que elimine eficientemente los gases disueltos en el metal líquido.  

Reducción del riesgo de explosión 

Las explosiones de polvo pueden presentarse en lugares donde se manipulen materiales secos y pulverulentos, especialmente cuando entran en contacto con el oxígeno. Estas zonas de alto riesgo de incendio pueden afectar seriamente al proceso de producción. 

El nitrógeno se utiliza para llenar los espacios superiores de depósitos, mezcladores y cámaras de almacenamiento con el fin de impedir la formación de mezclas explosivas, gracias a su capacidad de protección o inertización.

Los mezcladores de sólidos se componen de diferentes sustancias pulverulentas, las cuales forman una atmósfera de polvo. Para eliminar cualquier posibilidad de explosión, los mezcladores se llenan de nitrógeno. El objetivo de este equipo es la obtención de aditivos empleados para colar aleaciones y metales para desarrollar productos mejorados, ahorrando energía y materiales.   

Beneficios de generar nitrógeno en la propia planta industrial

La demanda de nitrógeno en el sector de la metalurgia es elevada y, tarde o temprano, muchas empresas consideran la opción de generar su propio nitrógeno. Y es que, si lo comparamos con la entrega de bombonas o depósitos de gas, la generación de gas in situ ofrece ventajas muy importantes:

  • Disponibilidad constante y bajo demanda. Obtener un suministro propio de gas inerte potencia la eficiencia y mejora la producción. 
  • Costes operativos reducidos. No hay gastos administrativos, transporte o manipulación, entre otros.
  • Independencia absoluta. La empresa no tiene que depender de otra compañía para obtener el suministro que necesita.
  • Los equipos se integran fácilmente al espacio y no existen pérdidas por evaporación.
  • Reduce el impacto medioambiental. Al prescindir del empleo de camiones de reparto, mejora la huella de carbono.  
  • Riesgos de seguridad eliminados. Obtener un suministro propio evita la manipulación de cilindros de alta presión. 

La generación de nitrógeno consiste en la instalación de un sistema eficiente con el que se obtienen grandes beneficios en relación a su pureza, alta disponibilidad y reducción de costos.

Para las industrias que emplean este gas regularmente resulta fundamental. Además, se debe prestar especial atención a su flexibilidad al producir la cantidad de nitrógeno necesaria según el proceso o aplicación específica.

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